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Este padre pagara 20 años en la cárcel por evitar que su hija fuera violada




Un padre haría lo que fuera por proteger a su hija. El bien, el mal y la ley se vuelven irrelevantes: lo único que te importa es asegurar el bienestar de la personita que has visto crecer, y si eso implica dañar a alguien más… ¿de verdad nos vamos a detener? Esta historia fue enviada a un periódico local, y en verdad te hará preguntarte hasta donde se puede llegar para cuidar lo que amas.

Roberto Palacios vivía con su hija, Miranda Palacios, en la ciudad de Ensenada, Baja California. Se habían mudado hace tan solo dos años por dos razones importantes: su esposa lo había abandonado por otro en Morelia, de donde venían; y su hija quería estudiar Oceanología, y no hay nada que Roberto no hiciera por su hija.
Lamentablemente, debido al poco dinero que tenía por el divorcio, no le alcanzó para la renta en un buen lugar: se tuvieron que quedar en una casa de tamaño mediano en una de las colonias más pobres y peligrosas de Ensenada.
Roberto siempre intentaba pasar por su hija a la escuela, pero en su trabajo eran tan exigentes que a veces simplemente no podía. Le pedía que lo llamara, que se reportara seguido, pero Miranda le decía que estaba paranoico y muchas veces simplemente no llamaba.

Hasta que llegó el día que debió hacerlo.

Roberto sabía que ese día su hija salía tarde de la primaria, ya que se iba a quedar más tiempo ayudando al aseo del aula: 6 p.m. Quería pasar por ella, pero su jefe le pidió que se quedara un rato más. Su hija le dijo que no había problema, que ella caminaba, que nadie le haría daño.
Cuando Roberto llegó a su hogar, se encontró con lo peor que se puede encontrar un padre: su hija forcejeando con un tipo que claramente intentaba violarla. Roberto no lo pensó dos veces y tomó un bat que siempre dejaba cerca de la puerta. Golpeó al sujeto una y otra vez; en la espalda, abdomen, rostro y cráneo…hasta que sus lamentos terminaron y ya no se movía.

Su hija le contó que era un vecino, que no trabajaba y le hablaba seguido. Siempre le veía y ella trataba de no hacerle caso, pero ese día abrió la puerta antes de que ella pudiera cerrarla y comenzó a abusar. Roberto llamó a la policía y ambulancia.
El abusador estaba muerto. Roberto y su hija explicaron que fue en defensa propia, pero aun así los policías arrestaron al señor y lo llevaron al ministerio.
Dos semanas después empezó el juicio. A pesar de que fue para defender a su hija, y que ella misma testificó que si no hubiera sido por su padre el criminal habría terminado lo que empezó, el hecho era que Roberto mató a un hombre con alevosía, pues no iba armado.

Le dieron 20 años de prisión.

Su hija Miranda ha enviado cientos de cartas pidiendo que al menos reduzcan la sentencia, pues no le parece justo que solo por defenderla su padre tenga que ir a prisión. Muchos medios han tomado la historia del señor Palacios como muestra para cambiar las leyes de defensa personal en el país, pero hasta ahora nadie ha respondido…y Roberto sigue en la cárcel.
Visto en: Badabun
Sin duda asesinar es un crimen, pero si lo haces para ayudar a una persona en peligro, y más si esa persona es tu propia hija, ¿no deberían los jueces tomarlo en cuenta? ¿Crees que Roberto merece ir a la cárcel?